11 ene 2010

Fin de Año en Rusia

5 comentarios
La aventura comenzó con problemas meteorológicos. La mayor nevada en Moscú de los últimos 20 años había caído el día anterior. Mi madre llevaba tiempo queriendo ir a Rusia. Y por más que yo le insistí de ir en verano, con buen tiempo para hacer turismo, ella decía que no. Para ella el frío y la nieve...Frío se iba a encontrar, pero lo de la nieve se salvo "in extremis", un día antes...
La impresionante nevada nos costó llegar con un retraso de 2 horas a Moscú, pero con lo que no contábamos era con una huelga de trabajadores en el aeropuerto que nos hizo esperar las maletas casi 4 horas. Cuatro horas sentados en la cinta transportadora viendo como rusos y no rusos se desesperaban, discutían y vociferaban con el propósito de sacar algo en claro. Muchos perdieron conexiones, otros con más suerte solo unas pocas horas de estancia en Moscú. Entre los pacientes pasajeros había un par de chicos españoles que iban a visitar a sus novias rusas por primera vez. Una rusa, residente en Málaga, muy activa y divertida que animó la cosa un poco y Carlos Cabezas y su novia, exjugador de Unicaja Málaga y actual del Khimki(se pronuncia "Jimki") y de la selección española. Entre pitos y flautas, la espera dio para mucho. Entablamos conversación enseguida y eso hizo la espera un poco más amena e interesante. Contó algunas experiencias allí y motivos de su decisión de abandonar España, y sobre todo estuvo preguntándome cosas sobre Rusia y mi relación con el país. Tanto él, como su novia, y la mánager del club de baloncesto que se unió después, muy simpáticos y agradables. Una de las anécdotas fue cuando empezó a cantar "Borrachuelos, borrachuelos", para que mi madre los sacara allí mismo para matar el hambre. Otra, que recogimos las maletas de Scariolo, que venían de Praga con retraso de muchas horas. Al final fotos con todos los malagueños(mi madre, Lena y yo, Cabezas y su novia) comiendo turrón y borrachuelos. Se espera su próxima publicación en la web del Khimki.
A todo esto los padres de Lena, hartos de esperarnos en las llegadas de Sheremetyevo 2. A las 2330 salimos, y hasta la 115 de la noche no llegamos a casa. Odisea de mas de 16 horas.

Pero todo se olvido rápido al día siguiente y empezamos a disfrutar de la nieve como nunca la había visto en mi vida. Mi madre todo el tiempo flipando, como una niña. Lena y yo, vigilantes de que se lo pasara lo mejor posible. Moscú es una ciudad difícil y con mal tiempo y frío, puede ser terrible. Pero ella se adaptó rápido y nos hizo más fácil el trabajo.
Pasamos la mayoría de los días en Moscú, con la familia y amigos, pero también tuvimos tiempo de ir a Suzdal, un pueblo al noreste, donde pasamos dos días de mucho frío (-25) y diversión.
Como dicen los rusos tanto mi madre yo, nos bautizamos. Es decir, salimos de la banya (sauna rusa) a + 70 grados, a la nieve directamente, a -25. Mi madre hasta posó para hacerse fotos. De todas formas tengo que reconocer que los demas días de frío intenso (<-20),yo iba con dos guantes y dos calcetines, unos zapatos con pelitos, el pijama por debajo y un gorro supercaliente. Aún así las pestañas se me congelaron.....

En fin, toda una experiencia para todos y más para mi madre. Algún día repetirá, pero seguramente será con mejor tiempo, sobre todo para ver muchas más cosas.
Como anécdota de última hora, las maletas que tanto se hicieron de rogar el primer día, no se querían ir tampoco el último. La cerradura del coche se había congelado y era imposible abrirlo. Costo trabajo, pero al final con mechero y numerosos intentos se consiguió.

Y poquito más. Vuelta a la rutina, vuelta al trabajo y vuelta a Málaga. Para ver todo lo que cuento en fotos, aquí: