Regreso después de un par de semanas perdido, por motivos varios, que podría pasar explicandolos una hora, pero que no merecen la pena extenderse en ellos. Quédense con la idea de que el trabajo a veces, quizá siempre, es una mierda. Que la gente que te rodea en momentos determinados necesita muchísimo de ti, y que la pereza que da sentarse delante de un teclado, y sacar un poquito de creatividad, te supera. Todo ese cóctel me ha dejado apartado durante estos días. Tenía ideas para escribir, pero ni tiempo ni fuerzas.
Aún tengo pendiente esa carta que mencioné en algunos comentarios sobre Grenada. El problema es que no la encuentro...Seguiré buscando, lo prometo.
Y ahora me centro en el motivo de este post. La música klezmer.
Los que me conocen bien, saben de mi pasión por la música. Es verdad que escucho menos en los últimos tiempos, por motivos parecidos a los mencionados anteriormente(la vida es así), pero aun sigo conservando intacta esa fascinación.
Siempre he pensado que la música es el arte mas directo, que llega antes y que no necesita de un conocimiento previo para poder disfrutarlo. Cuando una melodía, voz o sonido se escucha, solo se necesita el oído y el alma para intentar comprenderlo y dejarte llevar por su belleza. Tras un corto camino, diría yo, buscando sonidos que me llegaran, sin despreciar a la música pop, rock y otras mas comerciales, descubrí que la música que más me transmitía era la tradicional, de raíz. Y es de esta manera como me sumergí en su mundo. Desde Irlanda hasta Japón , desde Suecia hasta Madagascar. Es algo increíble, diferente y lleno de contrastes y a veces sorprendentes similitudes. Comprendo que no siempre es fácil escucharla, pero su gran variedad, y en los últimos años, la cantidad de fusiones, a veces malas, pero en ocasiones magistrales, nos dan una oportunidad única de seguir descubriendo y disfrutando.
Y algo que no tienen otras músicas, pero si la tradicional, es que lleva ligado toda una cultura y tradición de un pueblo. Y así te ves conociendo idiomas, instrumentos, leyendas, tradiciones,etc. Unas te llevan a otras, en ocasiones por tener las culturas un pasado común, otras por los diferentes éxodos de población y así hasta mil motivos. Son músicas de ida y vuelta. Y así puedes ver cosas como un bouzouki griego(aunque modificado) tocado por un irlandés haciendo su propia música irlandesa.
Algo así pasa con el Klezmer. En términos generales se puede decir que es la música de los judíos ashkenazis. Estos durante la Edad Media se instalaron sobre todo en el este de Europa, abarcando países como Rusia, Ucrania, Polonia, Moldavia,...
El origen de la palabra Klezmer provienen de dos palabras hebreas unidas Kley y Zemer. Y significan instrumentos. Esta música perteneció siempre al pueblo, no extendiéndose por el mundo debido a esto mismo. Alegre o triste. Siempre acompañaba en las bodas, funerales y en todas las celebraciones. Los instrumentos suelen ser violín y clarinete y a veces se acompaña con acordeón. Fue siempre la música representativa de estos judíos y se inspiraba en la liturgia, pero al igual que el idioma yiddish, el klezmer casi desapareció después de la segunda guerra mundial. En los años 70 músicos no judíos lo rescataron y así nos llega hasta hoy día, donde grupos como Kroke, han vuelto a darle una nueva vigorosidad y frescura.
De entre los muchos músicos Klezmer que conozco voy a destacar algunos. Seguro que hay muchos más y muy buenos y navegando por Internet podréis encontrar mucha más información. En el radio blog os dejo algunas cositas como muestra. También para los que sepan ingles y quieran profundizar, tenéis este
enlace donde se explica con muchísimo detalle.
- KROKE
- GIORA FEIDMAN
- MARGOT LEVERETT
- LES YEUX NOIRS(también gitana)
- KLEZMATICS
- KLEZMER CONSERVATORY BAND